LAS LETRAS DE LAS CANCIONES DE STEPHEN FOSTER

Por  RAFAEL GABÁS ARCOS

Sello Postal, homenaje a S. Foster

Stephen Foster fue el más pequeño de los diez hermanos que componían su familia, bastante acomodada por cierto. Sin formación musical comenzó a componer a los 20 años y su producción puede definirse como frenética si tenemos en cuenta que vivió poco más de 37 años.
En sus comienzos, al final de los años 40 (del siglo XIX, obviamente), sus letras están plagadas de estereotipos sureños y raciales que van cambiando hacia una percepción más abolicionista y abierta desde el punto de vista político.
Hay un motivo recurrente que veremos en tres de las 6 canciones que comentaré a continuación y es el intento de humanización del mundo esclavo de los afroamericanos y la nostalgia de tiempos pasados: La vida de los esclavos vista con cierta relajación, con no demasiada profundidad, los placeres de la vida rural, la recompensa del trabajo bien hecho… sin ninguna crítica hacia una de las prácticas más deshumanizadoras que han tenido lugar a lo largo del la historia del ser humano, a pesar de su posición claramente antiesclavista. No podemos olvidar que estas letras (y los minstrels en su conjunto) están pensados para un público blanco y generalmente del norte, para espectáculos cuya función era la mera diversión, sin ningún afán profundizador.

BELLA QUIMERA (BEAUTIFUL DREAMER)

¡Bella Quimera, despiértame¡
Las luces del alba y las gotas de rocío te esperan.
Se escuchan día tras día los sonidos mundanos,
intercalados por la luz de la luna que desaparece.
Bella Quimera, reina de mi canción
escucha mientras te cortejo con esta dulce melodía;
Ya acabaron las abrumadoras preocupaciones de la vida,
¡Bella Quimera, despiértame!
¡Bella Quimera, despiértame!

Bella Quimera, hay allá en el mar
sirenas que cantan a la indómita Lorelei.*1
Las nacientes brumas sobre los arroyuelos
se desvanecerán con la llegada de la radiante mañana.
Bella Quimera, timón de mi corazón,
tanto en las mañanas como en las tardes, en arroyos o en el mar,
lograrás hacer desaparecer toda nube de aflicción,
¡Bella Quimera, despiértame!
¡Bella Quimera, despiértame!

1 Lorelei: sirena del Rhin (leyenda)

Es la última canción que Foster compuso, entre 1863 y 1864. El  protagonista invoca a una mujer ya fallecida, mientras es consciente de su propio final (¿premonición…?), en un estado de plácida languidez y quietud. Hay un interés por escapar de lo mundano y huir del mundo terrenal, un mundo que le daba la espalda. No olvidemos que el autor subsistía en una situación de extrema pobreza y la música y la literatura eran su única posibilidad de disfrutar una realidad paralela. Foster demuestra un increíble dominio de la métrica y el ritmo interno sin duda porque el autor estaba en el esplendor de su creatividad: Estamos ante una de las letras más exquisitas de Foster, si no la que más…
Aunque no tengo pruebas, Foster debió de ser un gran lector de Shakespeare y en esta canción, de tono triste pero tranquilo y apacible, se perciben sus influencias, escapando de los tópicos tan repetidos en cientos de minstrels: Aquí afronta uno de los temas más repetidos por el ser humano a través de los tiempos: La muerte, el narrador invoca a una amante intangible, muerta como ya he comentado, para que lo lleve con ella.

JOE, EL VIEJO NEGRO (Old Black Joe)

Ya se fueron los días en los que mi corazón era joven y feliz.
Atrás quedaron los trabajos en las plantaciones de algodón.
Desaparecieron los campos de una tierra mejor, lo sé.
Escucho todavía aquellas suaves voces diciendo: Joe, viejo negro.

Ya voy, ya voy…
mi cabeza se inclina suavemente
para escuchar aquellas apacibles voces que dicen: Joe viejo negro.

Estoy volviendo a casa,
Estoy volviendo a casa,
Ohh, mi cabeza se inclina suavemente
para escuchar aquellas dulces voces que dicen: Joe,  viejo negro,
Joe viejo negro, Joe viejo negro, Joe viejo negro.

¿Por qué lloro cuando mi corazón no debería sentir ningún dolor?
¿Por qué soy consciente de que mis amigos no volverán?
Afligido por los que se fueron hace mucho tiempo
escucho todas sus suaves voces que dicen: Joe, viejo negro.

¿Dónde están esos corazones hace un tiempo libres y felices?
¿Dónde están esos niños tan queridos que sostenía en mi rodilla?
Se han ido a la tierra donde mi alma se fue hace ya mucho tiempo:
Escucho sus apacibles voces que dicen: Joe, viejo negro.

Aparece en nuestra segunda canción un tema recurrente  en las composiciones de Foster: La nostalgia de tiempos pasados, el dicho tan extendido de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Hay una fuerte tendencia a idealizar el mundo esclavo, a magnificar pequeños aspectos de la vida cotidiana ignorando  buena parte de la realidad pasada. Una función de las letras en los minstrels (además de la diversión) era la de conmover y buscar la compasión en el oyente, de humanizar la esclavitud en definitiva.
En los primeros versos en los que el narrador añora las plantaciones de algodón y en uno de los últimos… corazones hace un tiempo libres y felices hay una clara contradicción y una notable condescendencia en referencia a los esclavos: El lector no puede por menos que encontrar ligeramente chirriante el hecho de encontrar la felicidad (palabra que repite dos veces gay y happy) siendo esclavo y propiedad de otra persona. Insiste en la sensación de desaparición a través del participio Gone, el cual tiene un marcado sentido de pérdida y ausencia, una anticipación de la muerte cercana que le aguarda, reconfortante en cierto modo porque será la forma de reunirse con sus amigos que se fueron hace mucho tiempo.
La canción data de 1860 y una sensación melancólica y de nostalgia así como el deseo de abandono del mundo material impregnan toda la letra; el esclavo añora aquellos días en los que su corazón era joven (heart was young) y también una tierra mejor (a better land).

LAS CARRERAS DE CAMPTOWN (THE CAMPTOWN RACES)

Las mujeres de Camptown cantan esta canción
¡duu-daa¡   ¡duu-daa¡
El circuito de Camptown tiene 5 millas
¡Oh, es el día de duu-daa¡
Voy caminando hasta allí con mi sombrero hongo
¡duu-daa¡   ¡duu-daa¡
y vuelvo con el bolsillo lleno de pasta
¡Oh, es el día de duu-daa¡

(Estribillo)
Van a correr todo el día,
van a correr toda la noche:
Apostaré mi dinero por el caballo de cola cortada,
también alguien apostará por él.

La yegua joven de larga cola y el gran caballo negro
¡duu-daa!   ¡duu-daa!
Ambos vuelan por la pista y se cruzan
¡Oh, es el día de duu-daa!
El caballo ciego se atasca en un gran agujero
¡duu-daa!   ¡duu-daa!
No se puede tocar fondo de esa manera
¡Oh, es el día de duu-daa¡

Estribillo

Una vieja vaca llega a la carrera
¡duu-daa¡   ¡duu-daa¡
El caballo de cola corta se echa sobre su lomo
¡Oh, es el día de duu-daa¡
Pasan volando por la pista como un tren
¡duu-daa¡   ¡duu-daa¡
Corriendo como estrellas fugaces
¡Oh, es el día de duu-daa¡

Estribillo

Míralos volando a 10 millas de altura
¡duu-daa¡   ¡duu-daa¡
alrededor de la pista una y otra vez
¡Oh, es el día de duu-daa¡
Gané mi dinero con el caballo de cola cortada
¡duu-daa¡   ¡duu-daa¡
Y lo guardaré en mi viejo saco de yute
¡Oh, es el día de duu-daa¡

Y tras el tono triste de las dos primeras canciones una canción de los comienzos (¿1849…?) completamente impregnada de la tradición de los minstrels, escrita en dialecto, o jerga, como se prefiera (de en lugar de the, gwine en lugar de going, etc.) y con una amplia gama de términos zoológicos: filly, bob tail nag, muley, black horse, etc. Aparecen , cómo no, los estereotipos, comenzando por el título que nos sugiere una ciudad campamento plagada de ex-esclavos, afroamericanos y blancos indigentes, cuyo único interés en la vida es el de apostar en carreras de caballos y conseguir dinero fácil sin trabajar.
El tono es humorístico, jovial, desenfadado y despreocupado: Carpe Diem por encima de cualquier otro concepto, aunque con exageraciones (El circuito de Camptown tiene 5 millas… o volando a 10 millas de altura…) y guiños sexuales.
Hay también una nueva visión del afroamericano como excéntrico,  con parcelas de ocio y vida social lejos de los amos y las plantaciones, pero a la vez perezoso y tendente al despilfarro. Está escrita en un lenguaje popular, directo y con expresiones totalmente ajenas al lector español y Foster utiliza giros idiomáticos propios de un lugar y un momento histórico determinado que resultan complejos incluso para un hablante anglosajón.

VIEJOS AMIGOS EN CASA (OLDS FOLKS AT HOME)

Un largo trecho sobre el río Suwanee
muy, muy lejos,
Eso es lo que mi corazón recuerda,
donde permanecen los viejos amigos.
Vacilante, por todo el mundo
deambulo triste,
añorando la vieja plantación
y a los viejos amigos en casa.

Todo el mundo está triste y sombrío
allá por donde quiera que camine;
Oh negros*, mi corazón está cada vez más cansado,
lejos de los viejos amigos en casa.

Paseaba por los alrededores de la pequeña granja
cuando era joven;
malgastaba aquellos felices días
cantando muchas canciones;
Era feliz
tocando música con mi hermano;
¡Vieja madre, llévame de nuevo a la niñez
y déjame allí vivir y morir¡

¡Un pequeño sombrero entre los arbustos…¡
Todavía irrumpen tristemente los recuerdos
de la única que he amado;
No importa donde vaya…
¿Cuando escucharé el zumbido de las abejas
alrededor de los panales?
¿Cuando escucharé el rasgueo de las cuerdas del banjo
en el porche de mi maravillosa vieja casa?

*El autor utiliza la palabra darkies, literalmente negros. Lo mantengo no sin rechazar cualquier forma de racismo.

A pesar de que buena parte de las canciones de nuestro músico están ambientadas en el sur, Foster nunca estuvo allí, excepción hecha de unos días en su luna de miel. De ahí que haya un error en la nomenclatura del río Suwanee (y no Swanee), quizá por razones de métrica y eufonía, quizá por puro desconocimiento, río cuyo cauce transcurre en su mayor parte por Florida. El narrador es un esclavo que añora los viejos tiempos, aquellos días felices como esclavo (contradicción y cierta condescendencia) y esos pequeños detalles a los que los seres humanos se aferran cuando llegan a la vejez. El protagonista utiliza términos  y expresiones arcaicos y un lenguaje cercano a la jerga (Dere´s wha muy heart is turning ebber, en lugar de There is what  my heart is turning ever) con términos claramente ofensivos como darkies, que he traducido como negros. La sensación de pérdida, la nostalgia está presente a lo largo de toda la canción con una clara contraposición entre dos sentimientos extremos, el idílico ayer (donde el narrador era joven, feliz, tocaba música, lleno de buenos recuerdos…) y el insustancial hoy, dominado por la desorientación (con palabras como vacilante, deambular, triste, cansado, sombrío, recuerdos…)
Observamos una romantización del mundo sureño, enaltecimiento del pasado frente a un presente gris, una pérdida de los “valores” del pasado, el norte frente al sur, el mundo urbanizado  frente al mundo rural y la añoranza de la niñez.
La canción es el himno oficial del estado de Florida desde 1935, aunque, obviamente, la letra se ha cambiado en algunas de sus partes (la letra original es de 1851).

BUENAS NOCHES, MI VIEJO HOGAR DE KENTUCKY

El sol brilla en el viejo hogar de Kentucky,
los negros* son felices este verano;
El maíz germina, las praderas están en flor
mientras los pájaros cantan todo el día.
Los jovenes ruedan por el suelo de las cabañas
contentos todos ellos, felices y radiantes.
En algún momento los tiempos difíciles llamarán a la puerta:
Buenas noches, diremos entonces, mi viejo hogar de Kentucky.

No llores más señora
no llores más por hoy.
Cantaremos una canción al viejo hogar de Kentucky,
al lejano y ausente viejo hogar de Kentucky.

Ya no se caza la zarigüeya y el mapache
en praderas, colinas y orillas de los ríos.
Ya no se canta bajo la trémula luz de luna
en el banco de aquella vieja cabaña.
El día pasa como una sombra en el corazón,
con pena, allí donde antes todo era placer.
Ha llegado el momento en el que los negros* tienen que partir
Buenas noches, diremos entonces, mi viejo hogar de Kentucky.

Donde quiera que los negros* vayan
tendrán que inclinar la cabeza y la espalda.
Unos pocos días más y acabarán todos los problemas
en la plantación donde crece la caña de azúcar.
Unos pocos días más para que la pesada carga
no importe, ya que nunca más habrá luz.
Unos pocos días más para que nos tambaleemos por el camino,
Buenas noches, diremos entonces, mi viejo hogar de Kentucky.

Darkies, * negros: He preferido mantener el sentido y significado original (peyorativo y ofensivo actualmente), rechazando taxativamente cualquier manifestación de racismo.

Se convirtió en el himno oficial del estado de Kentucky en 1928, cambiando obviamente parte de la letra (cuya publicación data de 1853). Inspirada en el libro La cabaña del tío Tom, la pieza está impregnada de la nostalgia y añoranzas tan características en nuestro autor. Aunque escrita en un tono más impersonal, la canción lleva la impronta de los sentimientos de un esclavo afroamericano, su añoranza de las plantaciones, de la naturaleza en su estado puro, de la juventud y finalmente de la muerte como liberación. No obstante, observamos el primer atisbo de crítica y de acendrado realismo: donde quiera que los negros vayan tendrán que inclinar la cabeza y la espalda… y parece decirnos entre líneas: tendrán que sudar, usar sus manos y dedicarse exclusivamente al trabajo manual. Una enorme contradicción porque cuando habla de que los negros tienen que partir, se está refiriendo al negocio de esclavos, a su compra y venta.
Escrita en un tono intimista, sugerente, el autor consigue en unos pocos versos mostrar un fresco bastante completo de la vida rural en la América interior: El maíz, las praderas, los pájaros, la zarigüeya, el mapache, las cabañas, la caña de azúcar, etc., con un contenido referido al ámbito doméstico, con un tono sombrío a partir del primer  estribillo en contraste con el tono optimista de los 8 primeros versos: La eterna dicotomía de Foster entre el maravilloso pasado y el gris presente.

DULCE ANNIE (GENTLE ANNIE)

No volverás más, Dulce Annie
como una flor cuyo espíritu partió;
te has ido como la mayoría
de quienes florecieron en el verano de mi corazón.

Estribillo:
No deberíamos contemplarte nunca más?
No escuchar nunca más tu voz reparadora
cuando llega la primavera, Dulce Annie,
y las flores silvestres aparecen dispersas por los campos

(Estribillo)
Hemos vagado y amado en nuestro refugio
cuando tus sonrosadas mejillas estaban en su esplendor;
Ahora estoy solo en medio de las flores
mientras tus perfumes se entremezclan en tu tumba.

(Estribillo)
Ahh¡ Las horas pasan tristemente mientras medito
cerca del silente lugar donde yaces,
y mi corazón se hunde cuando paseo
junto a los arroyos y praderas por donde nos perdíamos.

(Estribillo)
Escrita por Foster en 1856, Gentle Annie es un monólogo del narrador dirigido hacia una amada fallecida, en un tono suave, intimista y triste. Los recuerdos se agolpan y como de costumbre el pasado es color, brillantez, calidez  y alegría, en contraste con un presente difícil de llevar, en el que las horas pasan tristemente mientras medito. El autor juega con las estaciones, como tantos poetas, y establece un paralelismo entre la primavera y el verano, como periodos de vida, florecimiento y esplendor por un lado y por otro el otoño y el invierno asociados al final de la vida.
Se dice que está compuesta en honor a una joven sobrina muerta una noche de tormenta y que Foster la ofreció como recuerdo y homenaje a la familia.
En general las letras de Foster son un fresco de un triste periodo en la historia de los EEUU, en la tradición de los minstrels: Inicialmente buscó el entretenimiento a costa de los afroamericanos, de sus formas de vida, sus anhelos y la sencillez de sus vidas para posteriormente tener una conciencia política mayor y una posición claramente abolicionista.
Siempre contradictorio y en general elusivo, Foster tiende a idealizar el pasado, los placeres del mundo rural, el mundo del trabajo y la esclavitud en general, en medio del amor y de ideales femeninos imposibles, a caballo entre la trivialización contemporizadora y los sentimientos abolicionistas, en medio de cierta ambivalencia, si bien es cierto que estamos juzgando con una perspectiva actual, más de 150 años después.

Traducciones y comentarios: Rafael Gabás Arcos

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